Después de que el usuario le da los permisos a la aplicación, se comienza a ver un video de terror donde un hombre usa nuestra cuenta, mira nuestras fotos e incluso busca en Google Maps el lugar donde vivimos. Luego, sube a un auto y sale a buscarnos: en la guantera lleva nuestra foto de perfil, se detiene y baja. Nos encontró. Un reloj con cuenta regresiva y la posibilidad de pasarle el chupetín a otro amigo terminan la experiencia.
Una de las cosas más sorprendentes de la aplicación es el nivel de integración que tiene entre el video y la información en el Facebook del usuario. Cuando Jason Zada, creador de la aplicación, preparó el guión y la subió a Internet, pensó que la verían cerca de cien mil personas. Desbordando de forma absoluta ese número, Take This Lollipop se transformó en la aplicación de Facebook que más rápido creció en la historia, y tiene a día de hoy, casi diez millones de “me gusta” (según publica hoy Mashable, son 9,976,146).
La aplicación entonces evidencia dos cosas: el éxito y la viralidad son difíciles de predecir; la privacidad en la red social y todos los conflictos que surgen a su alrededor, pueden ser también, a la vez, una zona del entretenimiento y una zona del terror.








